ephemeral 一時的な
sleepy in the deep sea

"El rostro ajeno" de Kobo Abe
viernes, 25 de mayo de 2018 • 10:37
La ciudad es algo que yo no puedo ni ver. En todas esas miradas que solían converger en mí, por muy reservadas y casuales que fueran, latía un enjambre de agujas escondido: agujas contaminadas de un veneno corrosivo, del que no podía saber nada quien no se pusiera en mi lugar para recibir tales miradas.


Recuerdo que por esos días mi corazón lanzaba al vuelo el canto de la cigarra, como si acariciara por vez primera el presentimiento de una crisálida que esperase emerger en forma alada de su capullo. Ni siquiera me detenía a pensar que de nuevo podía meterme en un callejón sin salida.


La sala del cine era como un túnel largo, interminable. Me imagino por un momento que mi asiento es un vehículo lanzado a toda velocidad. Montado en él, me deslizo, cortando las tinieblas. Yendo a tal velocidad, no habría nadie en el mundo que pudiera seguirme el rastro. Yo los dejaría a todos atrás, como petrificados. Me adelantaría a ellos en llegar al país de la eterna noche. Y así me proclamaría rey de esa región donde sólo existe el brillo de las estrellas, y el de los insectos fosforescentes, y las gotas de rocío.

xxxx


Sin duda la belleza es algo así como la fuerza con que los sentimientos humanos rechazan la posibilidad de destrucción, y se oponen a ella.

La máscara se había convertido en la hojarasca seca de un árbol y, como si tuviera poder para convocar el otoño, estaba esperando que mi viejo corazón cayera; para ello bastaría con que yo hechase una mano tan solo, sacudiendo ligeramente la rama.

xxxx


Lo que hace falta es volver del revés los repliegues de mi corazón, y exponer a la luz del día ese desvergonzado rostro del parásito que llevo escondido en mí.

El hecho es que mi amor, así traicionado, al verse arrinconado se trocaba en odio; y mi deseo de restablecer el pasadizo de comunicación, al verse burlado, se trocaba en afán de venganza.


Lo que llamamos amor es en realidad jugar a arrancarnos mutuamente las máscaras; y, con tal fin, es imprescindible esforzarse en llevar una máscara, por el bien de la persona amada. Se sigue de ahí que si no hay máscara, tampoco existe el placer de arrancarla, ¿no?

Ya entiendo lo que me dices, que el mundo está lleno de muerte. Pero, ¿no sería mejor decir que la siembra a voleo de esas semillas de muerte ha sido la obra de gente como tú, que simplemente ignora a los demás?
Lo que tú necesitas no soy yo: seguro que es un espejo. Pues cualquier otro que no seas tú no pasa de ser, para ti, más que un espejo donde reflejarte. Yo, desde luego, no tengo el propósito de volver a un desierto de espejos como ése.



Etiquetas: ,


"Cartas a Milena" de Franz Kafka
viernes, 4 de mayo de 2018 • 16:05


"¡Qué campo es este! Por dios, Milena, si solamente estuviera usted acá... ¡Oh, usted y "el pobre cerebro, incapaz de pensar!". Y, sin embargo, mentiría si dijera que la extraño, esta es la magia más completa, más dolorosa, usted está aquí, tanto como yo y más intensamente; dondequiera estoy yo, usted está lo mismo que yo, y aún más. No estoy bromeando, a veces me imagino que usted, dado que está aquí, me extraña a mí y pregunta: "¿Dónde está? No escribió que estaba en Merano?"


"Estoy en un camino tan peligroso, Milena. Usted está de pie, con firmeza, cerca de un árbol, joven, bella, sus ojos opacan con su brillo al mundo que sufre. Estamos jugando, yo me arrastro en la sombra, de un árbol a otro, voy por mi camino, usted me llama, señalándome los peligros, tratando de darme valor, se espanta de mi paso inseguro, me recuerda (¡a mí!) la seriedad del juego: yo no puedo, me caigo, ya estoy por tierra, no puedo oír simultáneamente la terrible voz de adentro y la suya, pero puedo oír la suya, pero puedo oír la primera y confiarla a usted, a usted como a nadie más en el mundo"


"No quiero (¡Milena, ayúdeme! ¡Entienda más de lo que digo!), no quiero (esto no es tartamudez) ir a Viena, porque no podría soportar la presión mental. Estoy mentalmente enfermo, la enfermedad del pulmón no es más que una excrecencia de mi enfermedad mental. He estado enfermo así desde los 4, 5 años de mis dos primeros compromisos [...] No desplegaré ante usted la larga historia con su verdadera selva de detalles, de los que todavía tengo miedo, como un chico, sólo que sin la capacidad del chico para olvidar. Lo que los tres compromisos tenían en común era que todo era culpa mía, bastante indudablemente mi culpa. Hice infelices a ambas muchachas y -aquí estoy hablando nada más que de la primera, de la segunda no puedo hablar, es sensible y cualquier palabra, hasta la más amable, sería la más espantosa ofensa para ella, algo que comprendo- y realmente sólo porque a través de ella (quien, de haber yo insistido, quizá se habría sacrificado) no pude volverme perdurablemente feliz, tranquilo, decidido, capaz de casarme, aunque reiterada y bastante voluntariamente yo se lo había asegurado, aunque a veces la amaba desesperadamente, aunque no conozco nada más deseable que el matrimonio en sí. Durante casi cinco años arremetí contra ella (o, si lo prefiere, contra mí): bien, afortunadamente ella era irrompible, una mezcla judeoprusiana, una mezcla fuerte e invencible. Yo no era tan robusto, después de todo ella no tenía más que sufrir, en tanto yo arremetía y sufría"

"En esas cartas tienes la cabeza magnífica de Medusa, pues las serpientes del terror silban alrededor de tu cabeza y, en verdad, alrededor de la mía las serpientes del miedo silban aún más fuerte"

"Sabes, Milena, cuando fuiste a él, bajaste un gran escalón de tu nivel, pero si vienes a mí, darás un salto al abismo"

"Ahora pienso únicamente en mi enfermedad y mi salud, aunque ambas, la primera igual que la segunda, son tú"

"Tuyo (ahora hasta he perdido mi nombre; ha estado achicándose todo el tiempo y ahora es: Tuyo)"

[Kafka hablando sobre sí mismo]
"Tienes 38 años y un cansancio como el que probablemente nunca llega con la edad. O, más exactamente: en realidad no estás cansado, sino inquieto, temeroso de dar un paso sobre esta tierra erizada de trampas para cazar hombres, y por eso es que siempre tienes ambos pies en el aire al mismo tiempo, no estás cansado sino temeroso de este vasto cansancio que sucederá a esta vasta inquietud...
Muy bien, de modo que esa es tu posición. Has participado de varias escaramuzas, haciendo infelices al mismo tiempo a amigos y enemigos (y en realidad no había más que amigos, querida buena gente, y ningún enemigo), por consiguiente ya te has vuelto un inválido, uno de esos que empiezan a temblar cuando ven un revólver de juguete, y ahora, ahora repentinamente, te sientes como si fueras llamado a participar en la gran batalla redentora del mundo. ¿Eso sería muy extraño, no es verdad?
Recuerda también que quizás el mejor momento de tu vida [...] fueron esos 8 meses en una aldea, hace cerca de 2 años, donde pensaste que habías terminado con todo, donde te limitaste a únicamente a aquello que, dentro de ti, era incuestionable, donde eras libre, sin cartas, sin la relación postal de 5 años con Berlín, en el refugio de tu enfermedad, y cuando al mismo tiempo no tenías mucho que cambiar de ti mismo, sino tan sólo volver a trazar con más firmeza el viejo, mezquino diseño de tu naturaleza...
Que este no fue el final lo descubriste, ay, durante los últimos 18 meses. Apenas si podrías haberte hundido más profundamente en esa dirección (exceptúo el último otoño, cuando honestamente luché por el casamiento), apenas si hubieras podido arrastrar a otro ser humano -una buena, querida muchacha. desintegrándose de abnegación- más hondo contigo, no, más hondo no; sin ninguna salida, ni siquiera hacia los abismos.
Muy bien, y entonces Milena te llama con una voz que penetra tu mente y tu corazón con igual intensidad. Claro que Milena no te conoce, unos pocos cuentos y cartas la han deslumbrado; ella es como el mar, fuerte como el mar con su vasto volumen de agua y, no obstante, equivocada, derrumbándose con toda su fuerza cuando la muerta y, por sobre todo, remota luna lo desea. Ella no te conoce, y acaso es un presentimiento de la verdad el que quiera que vayas. Que tu presencia real ya no la deslumbrará, es algo de lo que puedes estar seguro. ¿Es esta acaso, tierna alma, la razón por la cual no quieres ir, porque tienes miedo precisamente de esto?"

"Mi relación contigo la conozco (eres mía aunque nunca más te viera), la conozco en la medida en que no pertenece al insondable dominio del miedo, pero tu relación conmigo no la conozco para nada, pertenece por completo al miedo.Tampoco tú me conoces, Milena, lo repito.
Fíjate que lo que está ocurriendo es para mí algo prodigioso. Mi mundo se derrumba, mi mundo está reconstruyéndose, fíjate como tú (este soy yo) lo sobrevives. El derrumbe no lo lamento, estaba en tren de derrumbarse, pero lo que lamento es la reconstrucción. Lamento mi falta de vigor, lamento haber nacido, lamento la luz del sol. [...]
Milena, para mí no eres una mujer, eres una niña, tan niña como la que más, no creo que me atreva a ofrecerte mi mano, esta mano sucia, crispada, como una garra, temblorosa, insegura, caliente-fría"

"A veces me parece que en lugar de vivir juntos alguna vez, apenas si podremos, alegremente, yacer el uno junto al otro para morir. Pero, sea lo que fuere que ocurra, ocurrirá cerca de ti"

"Así como en la profundidad del mar no hay el menor punto que no se halle siempre bajo la mayor presión, lo mismo es contigo, pero cualquier otra vida es una desgracia y me da náuseas pensarlo; hasta hace poco, pensaba que no podía soportar la vida, no podía soportar a la gente y estaba muy avergonzado de ello, pero tú me confirmas ahora que no era la vida lo que me parecía insoportable"

"Lo único seguro es que lejos de ti no puedo vivir sino completamente entregado al miedo, entregándole más de lo que pide, y lo hago sin compulsión., con embeleso: me derramo en él.
[...] El miedo es verdaderamente misterioso, no conozco sus leyes internas, sólo conozco su mano en mi garganta y esta es realmente la cosa más terrible que haya experimentado o pudiera experimentar."

"Porque yo también, aunque a veces parezca un defensor sobornado de mi "miedo", probablemente lo acepte en lo más profundo de mí mismo, en verdad es parte de mí y quizá la mejor parte. Y siendo la mejor, es quizá también sólo ésta la que tú amas. ¿Pues qué otra cosa digna de amor se hallaría en mí? Pero ésta es digna de amor"
[...] Dado que te amo (y realmente te amo, estúpida, como el mar ama a un guijarro en sus profundidades, así es como mi amor te abarca: y que pueda yo a mi vez ser el guijarro contigo, si el Cielo lo quiere)"

[Reflexión sobre "el Miedo". Su origen: una noche 'horrible' y 'obscena' con una muchacha, en un hotel, donde se entremezcla un extraño carácter sexual junto con un posterior desprecio, provocado por un 'pequeño gesto de rechazo' por parte de ella, una 'trivial palabra', pero imperdonable]
"Mi cuerpo, a veces tan tranquilo durante años, sería otra vez sacudido hasta el punto de no poder soportarlo, por este deseo de una pequeña, una muy específica abominación, de algo ligeramente desagradable, turbador, obsceno, hasta en lo mejor que existía para mí había algo de eso, un pequeño olor repugnante, algún azufre, algún infierno. Esta urgencia tenía en sí algo del eterno judío, insensatamente arrastrado, vagando insensatamente a través de un mundo intensamente obsceno"

"Y precisamente ahora siento como si debiera decirte varias cosas inexpresables, inescribibles [...] para ayudarte a comprender cómo son las cosas conmigo, para que el miedo no te aleje de mí: algo que, a pesar de todo, puede suceder entre la gente. A veces siento como si acarreara tales pesas de plomo que en cualquier momento podría hundirme en el mar más profundo, y la persona que tratara de aferrarme, o aun de "rescatarme", renunciaría a ello, no por debilidad, ni siquiera por desesperanza, sino por ser pura molestia"

"Por favor, no dejes que el temor te aleje de mí, si eso es de algún modo posible en este mundo inestable (donde, si uno es barrido, es barrido y no puede evitarlo): no dejes que tu temor te aleje de mí, aunque yo te defraude una vez, o mil veces, o ahora mismo o quizá siempre ahora mismo. En verdad, esta no es una demanda y no está dirigida a ti, no sé a dónde está dirigida. Es únicamente la oprimida respiración del pecho oprimido"

"Estoy sucio, Milena, infinitamente sucio, razón por la cual hago tanto ruido sobre la pureza. Nadie canta con voces más puras que aquellos que moran en lo más profundo del infierno; lo que tomamos por canto de ángeles, es su cantar"

"¿Por qué no puede uno resignarse al hecho de que vivir en esta muy especial, suspendida tensión suicida, está bien (ocasionalmente mencionaste algo semejante, quise reírme de ti en ese entonces)? ¿Por qué, en cambio, la deja uno aflojarse a propósito, se aparta uno de ella como un animal insensato (y hasta ama esta insensatez como a un animal) y, al hacerlo, induce toda la dispersa, alborotadora electricidad en el cuerpo, de modo que uno casi se quema?
Lo que en verdad quiero decir con esto, no lo sé bien, únicamente quiero, de algún modo, apoderarme de los lamentos, no los expresados sino los silenciosos que brotan de tus cartas, porque esencialmente son míos. Que aún aquí, en la oscuridad, podamos estar tan de acuerdo, es lo más raro de todo, y sólo puedo creerlo de verdad, de vez en cuando"

"El error prueba de qué manera pienso nada más que en mí, estoy encerrado en mí, cómo me aferro sólo a aquella parte de ti que puedo asir, y cómo quiero huir con ella al desierto, para que nadie pueda quitármela"

"O bien eres mía, en cuyo caso está bien, o bien te pierdo, en cuyo caso no sólo está mal sino que sencillamente no es nada. En este caso no habría ni celos, ni sufrimiento, ni ansiedad: nada. Y seguramente que hay algo blasfemo en construir tantas cosas sobre una sola persona, y esta es también la razón por la cual el miedo ronda por los cimientos. Sin embargo, no es tanto el miedo por ti, cuanto el miedo por haber osado construir así, al fin de cuentas. Y es por eso que, como autodefensa (pero quizá haya sido siempre así), tantas cualidades divinas se mezclan con las humanas en tu querido rostro"

"Es más o menos así: yo, un animal de la selva, apenas si estaba en la selva en ese tiempo, yacía por ahí en una sucia zanja (sucia sólo porque yo estaba allí, claro). Entonces te vi afuera, al sol: lo más hermoso que yo hubiera visto jamás. Me olvidé por completo de todo, me olvidé de mí, me alcé, me acerqué -aunque temeroso en esta nueva libertad, sin embargo conocida-, me acerqué más de todas maneras, te alcancé, eras tan buena que me prosterné a tu lado como si tuviera derecho, descansé mi cara en tu mano, me sentí tan feliz, tan orgulloso, tan libre, tan poderoso, tan en mi casa -esto, una y otra vez: tan en mi casa-, pero básicamente yo todavía era nada más que el animal, pertenecía aún nada más que a la selva, vivía allí fuera sólo por tu gracia, leí sin comprenderlo (porque, al fin de cuentas, había olvidado todo) mi destino en tus ojos. Esto no podía durar. Aunque me acariciaste con las manos más gentiles, tuviste que reconocer rarezas que sugerían la selva de la que había salido y a la cual pertenecía verdaderamente. [...] Recordé quién era yo, no vi más ningún engaño en tus ojos, experimenté el miedo de los sueños (de comportarse como si uno estuviera en su casa, en un lugar que a uno no le corresponde). Este miedo lo experimenté en la realidad, tenía que volver a la oscuridad, no podía soportar el sol, estaba desesperado, verdaderamente como un animal perdido, empecé a correr lo más rápido que podía, y siempre el pensamiento: "¡Si tan sólo pudiera llevármela conmigo!". Y el pensamiento: ¿Habrá oscuridad donde ella está?
Me preguntas cómo vivo: así es como vivo"

"Ni tampoco, quizá, sea realmente amor cuando digo que para mí eres lo más amado; el amor es, para mí, que tú seas el cuchillo que revuelvo dentro de mí. Más aún, tú misma lo dices: 'la gente que no tiene la fuerza de amar'; ¿no sería esta suficiente distinción entre 'animal' y 'ser humano'?"

"No puedes comprender bien, Milena, de qué se trata, o de qué se trataba, en parte. Ni siquiera yo lo comprendo, tan sólo tiemblo bajo el ataque, me atormento hasta la locura, pero qué es y qué quiere, a la larga, no lo sé. Únicamente lo que quiere en el momento: tranquilidad, oscuridad, arrastrarse hasta una madriguera, esto lo sé debo obedecer, no puedo hacer otra cosa.
Es un estallido y pasa, y en parte ha pasado, pero los poderes que lo provocan tiemblan dentro de mí todo el tiempo, antes y después: en realidad, mi vida, mi existencia consiste en esta amenaza subterránea. Si ella cesa, yo también ceso, es mi manera de participar en la vida; si cesa, abandono la vida tan fácil y naturalmente como se cierran los ojos. ¿No ha estado allí desde que nos conocimos, y me habrías mirado, aun furtivamente, si no hubiera estado allí?"

"Yo vivo en mi suciedad, eso es cosa mía. Pero arrastrarte también a ti a ella, es algo bastante distinto: no sólo como ofensa a ti, esta es la parte más accidental (no creo que una ofensa contra otra persona, en la medida en que concierne sólo al otro pudiera perturbar mi sueño). De modo que no es esto. Lo terrible es, más bien, a que través de ti me vuelvo mucho más consciente de mi suciedad y -sobre todo- que a través de ella la salvación se vuelve mucho más difícil para mí: no, tanto más imposible (es imposible de todas maneras, pero en este caso la imposibilidad aumenta)..."

"...pero eras distinta de antes, espectral, como dibujada con tiza sobre la oscuridad, y caíste, sin vida o quizá desvanecida de felicidad por haber sido salvada, en mis brazos. Pero aquí también entró la incertidumbre de la transmutabilidad, a lo mejor fui yo quien cayó en los brazos de otro"

"Suelo no entender cómo los humanos han descubierto la noción de 'alegría', probablemente ha sido computada nada más que como contraste con la tristeza"

"¿Vamos a vernos antes de lo que pienso? (yo escribo 'vernos', tú escribes 'vivir juntos'). Pero yo creo (y lo veo confirmado, por doquier, en cosas que no tienen nada que ver, todo habla de ello) que nunca viviremos ni podremos vivir juntos, y "antes" que "nunca" es, otra vez, tan sólo nunca.
[...]
No, Milena, la posibilidad de una vida compartida que pensamos haber tenido en Viena, no existe, bajo ninguna condición, ni siquiera existió entonces, yo había mirado 'por encima de mi cerco', tan sólo me sostuve en su borde con las manos, después volví a caer, con las manos lastimadas. Por supuesto que hay otras potabilidades de compartir, el mundo está lleno de posibilidades, pero yo no las conozco aún"

"Solo, no puedo ir como quiero, en verdad ni siquiera puedo querer ir, únicamente puedo estarme quieto, no puedo querer ninguna otra cosa, ni quiero ninguna otra cosa"

"Ni a ti ni a nadie puedo aclarar cómo es dentro de mí. ¿Cómo podría aclarar por qué es así? Ni siquiera puedo aclarármelo a mí mismo. Esto, sin embargo, no es tampoco lo principal, es obvio: vivir una existencia humana en mis cercanías, es imposible; ¿lo ves y, sin embargo, no quieres creerlo?"

[Una de las últimas cartas hacia Milena]
"Hace mucho tiempo que le escribí, Frau Milena, y aun hoy sólo estoy escribiéndole a consecuencia de una casualidad. En realidad, no tengo que pedir disculpas por no escribirle, al fin de cuentas usted sabe cómo odio las cartas. Toda la desgracia de mi vida nace, podría decirse, de cartas o de la posibilidad de escribir cartas. La gente apenas si me ha engañado, pero las cartas sí; y en verdad, no sólo las de otras personas, sino también las mías propias. La fácil posibilidad de escribir cartas debe de haber traído al mundo una terrible desintegración de las almas. En verdad es una relación con fantasmas, y no sólo con el fantasma del destinatario sino también con el propio fantasma del remitente, que crece entre las líneas de la carta que se escribe, y más aún en una serie de cartas, donde la una corrobora a la otra y puede referirse a ella como a un testigo. ¡Cómo diablos pudo alguien tener la idea de que la gente se comunica entre sí mediante cartas! En una persona distante se puede pensar, y una persona cercana puede contagiarle a uno el resfrío: todo lo demás va más allá de las fuerzas humanas. Escribir cartas, sin embargo, significa desnudarse ante los fantasmas, algo que ellos esperan ávidamente. Los besos escritos no llegan a destino, más bien son bebidos en el camino por los fantasmas. Es por esta abundante alimentación que se multiplican tan enormemente. La humanidad siente esto y lo combate para eliminar lo más posible el elemento fantasmal entre la gente, y para crear una comunicación natural, la paz de las almas, inventó el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano. Pero ya no sirve para nada, obviamente éstos son inventos hechos en el momento de la catástrofe. Lo opuesto es mucho más calmo y fuerte: después del servicio postal, ha inventado el telégrafo, el teléfono, la radio. Los fantasmas no se morirán de hambre, pero nosotros pereceremos"











Etiquetas:


"Amrita" por Banana Yoshimoto
domingo, 15 de abril de 2018 • 7:28


Sentía que la soledad era una parte de mi universo y no una patología que había que eliminar.

Los árboles que se pierden en la distancia, con sus pétalos que caen, heridos por el sol, azotados por el viento, abrumados por el rosa que tiembla y danza frenético y por el dulce color del cielo azul entre las ramas, permanecen en pie. Sé que sólo dura un instante y después se acaba. Pero en ese instante uno se funde con la eternidad. En ese instante uno desearía gritar: Wonderful! ¡Bravo!

Pero no estaba dormida del todo.
Con dulzura, con infinita dulzura, un sueño planeó sobre mí.
Como el primer copo de nieve que desciende fluctuante en la oscuridad.

Me dan tanta pena.
Pero ya no existen.
O tal vez sigan viviendo en algún espacio infinitamente triste. Esas chicas que en otros tiempos fui yo.

Yo era una pieza fácilmente sustituible, uno de los muchos paisajes que veía cada día, una fantasía romántica en la que pensar desde lejos, una playa en pleno verano imaginada en el corazón del invierno.

La calle resplandecía a la luz de la luna. Sus ojos pálidos y brillantes eran hermosos. En ese momento lo entendí. Era la atmósfera que lo envolvía. Como el perfume del aire en una playa bajo la luna, o en un cementerio bajo el sol. Era una señal contradictoria, en la que convivía la luz y la muerte. Él era así, y era la primera vez que yo conocía a alguien así.





Etiquetas: ,


"The life and death of Yukio Mishima" - Scott Stokes
miércoles, 7 de marzo de 2018 • 16:02

But my heart's leaning toward Death and Night and Blood would not be denied.  --Confessions of a Mask


I cannot believe in Western sincerity because it is invisible, but in feudal times we believed that sincerity "resided" in our entrails, and, if we needed to show our sincerity, we had to cut our bellies and take out our visible sincerity. And it was also the symbol of the will of the soldier, the samurai; everybody knew that this was the most painful way to die. And the reason they preferred to die in the most excruciating manner was that it proved the courage of the samurai. This method of suicide was a Japanese invention and foreigners could not copy it.

Confessions of a Mask describes the genesis of a romantic idea which impinges directly on his eventual decision to commit suicide: the notion that violent death is ultimate beauty, provided that he who dies is young [...] a work which reveals weakness, a morbid imagination, and a decadent sense of beauty in which eroticism and 'blood' are joined.

The so-called "tragic things" of which I was becoming aware were probably only shadows cast by a flashing presentiment of grif still greater in the future, of a lonelier exclusion still to come.

Was the moment teaching me how grotesque my isolation would appear to the eyes of love, and at the same time I was learning, conversely, my own incapacity for accepting love?

It is hard for me to account for my hatred, for we usually want those close to us to know our pains and sorrows. I tried to hide the pleasure which I took in my pain.

He has a sweet, sad expression.

Even as a succesful adult Mishima was vulnerable and sensitive behind his samurai mask. He was easily injured and easily influenced by others, and although apparently unable to love, he demanded love from other people; yet, when there was a responde, he sheered away.

Thrist for Love: He, too, felt a compulsion to love and to hurt the object of his love; he, too, was repelled when another responded to his approaches. His thrist, like that of Etsuko, could not be quenched with love; to accept the love of another was the hardest thing that could be required of him.

In a sudden flash, is born within me the idea of Death. This is, for me, the only truly vivid and erotic idea...

The Temple of the Golden Pavilion: The novel is a parable; Mizoguchi, unable to accept the continued existence of Kinkakuji, his ideal of beauty, burns the ancient pavilion to the ground one night; so, Mishima, having created his own temple of beauty, his 'Greek' body, was to destroy that temple.
Mizoguchi says: 'Beauty, beautiful things, those are now my most deadly enemies;' and he speaks with the voice of Mishima. The destruction of beauty is more beautiful than beauty itself. 'Destruction' is the principal value.

'What people regarded as a pose on my part was actually an expression of my need to assert my true natura, and... what people regarded as my true self was a masquerade.'




Etiquetas: ,


OSAMU DAZAI 太宰 治
viernes, 26 de enero de 2018 • 15:11


"Indigno de ser humano" - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
"Por lo general, las personas no muestran lo terribles que son (...) Basta que se dé la ocasión para que muestren su horrenda naturaleza. Recuerdo que se me llegaba a erizar el cabello de terror al pensar en que este carácter innato es una condición esencial para que el ser humano sobreviva. Al pensarlo, perdía cualquier esperanza sobre la humanidad"

"Años después, muchas mujeres fueron capaces de detectar el olor de la soledad que nunca había mostrado a nadie"

"Caían los pétalos como una tormenta de nieve, se esparcían sobre el agua, se quedaban flotando como pálidas incrustaciones de nácar y volvían a la arena"

"En toda mi vida, muchas veces he deseado ser asesinado, aunque ni una sola he pensado en quitar la vida a nadie. Sería porque, al contrario, deseo hacer felices a las demás personas"

"La irracionalidad... me producía un cierto placer. Mejor dicho, me hacía sentir cómodo. El seguir las normas establecidas me parecía mucho más temible -me parecía que había en eso algo tremendamente poderoso-, era un mecanismo incomprensible; no podía continuar sentado en esa habitación fría y sin ventanas. Fuera se extendía el océano de la irracionalidad, y lanzarme a nadar en sus aguas hasta morir se me hacía más placentero"

"Daba la sensación de estar completamente aislada, como un árbol seco azotado por el frío viento en el que danzaran las hojas muertas (...) Al acercarme a ella, mi cuerpo quedaba también envuelto en esa corriente, mezclándose con la de mi punzante melancolía 'como una hoja muerta que se pudre en el fondo del agua'. Por fin, me había librado del miedo y la angustia"

"Los cobardes temen hasta la felicidad. Pueden herirse incluso con el algodón. A veces, hasta la felicidad les hiere"

"Cada vez nos reíamos menos y nos estaba entrando ese peculiar estado de ánimo sombrío, como si tuviéramos el cráneo lleno de vidrios rotos, propio de la embriaguez con shotchu"

"Qué soy, ¿un egoísta? ¿O quizás, al contrario, demasiado débil? No lo sé, pero como soy un pecador redomado, estoy condenado a ser cada vez más infeliz sin saber cómo evitarlo"

"Ah, sin duda ella también era infeliz; una persona que sufre es sensible al sufrimiento ajeno"



"The setting sun" - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
"Today, while Mother was watching me work, she suddenly remarked, "They say that people who like summer flowers die in the summer. I wonder if it's true." I did not answer but went on watering the eggplants. It is already the beginning of summer. She continued softly, "I am very fond of hibiscus, but we haven't a single one in this garden."
(...)
"I like roses best. But the bloom in all four seasons. I wonder if people who like roses best have to die four times over again"

"The wool I held in my hands became vibrant with warmth, and the cold rainy sky was soft as velvet (...) Mother had choosen the pale rose wool because she knew just how lovely it would look against the snowy winter sky"

"My heart dances only in those clusters of wisteria blossom"

"There is the story of how on a morning in spring as the sun shone on a branch of plum, where two or three blossoms had opened, a young student of Heidelberg was dangling from the branch, dead"

"The sea, bathed in the noon glare, glittered with the dazzling intensity of bits of broken glass"

"I suddenly wondered whether Mother might not actually be happy now, whether the sensation of happiness might not be something like faintly glittering gold sunken at the bottom of the river of sorrow"

"I thought that Mother might well be the last of those who can end their lives beautifully and sadly, struggling with no one, neither hating nor betraying anyone. In the world to come there will be no room for such people. The dying are beautiful, but to live, to survive -those things somehow seem hideous and contaminated with blood"



Etiquetas: ,


"Cinco amantes apasionadas" por Ihara Saikaku
martes, 23 de enero de 2018 • 8:06


"Las flores primaverales ya no atraían sus miradas y se le antojaban oscuras; tomaba por el pleno día la claridad de la luna de otoño; la aurora de un día nevado no le parecía blanca; el cando del cuclillo en el crepúsculo de estío no llegaba a sus oídos..."

"El viaje tendría un destino efímero como el de las espumas del río. Triste y fugaz es este mundo"

"...hasta que su ama su durmiera bajo el viento calmo de los abanicos que hacía sonar los cascabeles"

"...perdió todo interés por el atardecer primaveral de fragantes flores, o por el amanecer de otoño con la luna aún en el cielo"

"Las flores duran tan brevemente como la vida; en cualquier momento sus pétalos han de caer. No sé si tendremos la oportunidad de disfrutar de este paisaje. En recuerdo de este día, demos un paseo por los alrededores"

"Osan contémplose el rostro afligido en un espejo que quedó empañado por las lágrimas de su tristeza"

"La melancolía calaba sus corazones y las mangas de sus vestidos quedaron empapadas de lágrimas"

"Caía la lluvia de primavera; sus gotitas, que se fijaban en las finas ramas de los sauces, parecían perlas en su hilo"

"Cuando su cabellera se desperdigó, sintieron aquella tristeza que producen las flores de cerezo al ser esparcidas por una ráfaga de viento"

"Los sonidos, de una dulzura muy singular, exhalaban una intensa melancolía. El viento nocturno entraba por las ventanas, trayendo consigo el perfume de las flores del ciruelo. El vestido del adolescente se impregnó de este aroma. Despiertos por el susurro de los bambúes, los pájaros revoloteaban espantados; su aleteo aumentaba la tristeza del momento"

"En los setos, el dondiego de día comenzaba a florecer; pero aquellas flores se marchitaban enseguida haciéndole recordar la impermanencia de las cosas de este mundo. Al recuerdo del pasado caduco, estimaba que el rocío mismo que se deposita en las flores toma más tiempo en desvanecerse que la vida humana"

"Impulsada por el amor, avanzó por los senderos montañosos, esparciendo la escarcha que cubría las hojas puntiagudas de los pequeños bambúes"





Etiquetas: ,


"Azul casi transparente" por Ryu Murakami
lunes, 22 de enero de 2018 • 11:52

"Deslicé mi mano por debajo de su vestido y sentí el sudor frío en el interior de sus muslos mientras la besaba y le bajaba las bragas. (...) El sudor con aroma de frutas en mis palmas tardó mucho en secarse"

"Lilly hablaba mientras se limpiaba el jugo de melocotón derramado en sus muslos. Balanceaba una zapatilla en el pie; se adivinaban sus venas, rojas y azules. Siempre me han parecido adorables, vistas a través de la piel"

"Tenía la sensación como de haberme transformado en una planta. Plegando mis hojas grisáceas al anochecer, sin florecer jamás, sólo esparciendo esporas con el viento, una planta tranquila, como un helecho"

"Mientras comíamosla fruta apilada en fuentes y bebíamos vino, la habitación entera sucumbía violada por el calor. Tenía ganas de que me despojaran de mi piel, como una fruta"

"Kei agitó su cuerpo con violencia, muy excitada después de ver la flor húmeda de semen"

"El aire húmedo me golpeaba en la cara. Revoloteaban hojas de álamo y caía una débil lluvia. Había un olor frío de cemento y de hierba húmeda. Las gotas de lluvia atravesaban la luz de las farolas como agujas plateadas"

"La oscuridad exterior parecía tragarme. Era opaca y húmeda como una mujer tumbada, sin fuerzas, después del amor"

"Los tomates estaban mojados y maravillosamente rojos en la oscuridad. Relucían intermitentemente como bombillas de árbol de navidad. Los innumerables frutos rojos temblando, alineados en bandadas, eran como peces con dientes luminosos nadando en la noche de los abismos marinos"

"Es como si estuviéramos en el fondo del mar; está tan tranquilo que casi me asusta. Ryu, ¿sabes que puedo oír tu respiración y también la mía?"

"Una ráfaga de viento refrescó mis mejillas, todavía ardientes, se oía el sonido de las hojas de los árboles, frotándose. El viento arrastraba humedad, traía el olor de las plantas que respiraban dulcemente en la noche"

"Sí, quizá sea sólo una idea mía, pero creo que realmente duele siempre, sabes, las veces que no duele es porque te olvidas, simplemente te olvidas de que duele, sabes, y no es que me ocurra sólo a mí porque esté podrido, todo el mundo siente dolor. Así que cuando realmente me empieza a atacar, de alguna forma me siento calmado, porque soy yo otra vez. Es difícil de aceptar, claro, pero en ciarta forma me siento calmado. Porque siempre ha dolido desde que nací..."

Etiquetas: ,





rewind